sábado, 17 de marzo de 2018

TALOS, EL INVENCIBLE GUARDIÁN DE BRONCE (MITO)

Talos de la película Jason y los Argonautas (1963)
de Don Chaffey

"El rey Minos no quería forasteros en su isla. Tampoco veía de buen grado las recientes emigraciones de sus súbditos. En vano recomendaba a sus guardias que redoblasen la vigilancia. Los extraños seguían entrando en Creta. Y los cretenses partiendo.

Era preciso encontrar un portero incansable, invencible, casi un dios. Tal vez, el habilidoso Hefesto, dios de los herreros y de los metales, consiguiese crear en su fundición el guardián que Minos quería.
El herrero se dispuso prontamente a cumplir el pedido del rey. Le gustaba inventar artificios. Apenas Minos se alejó, Hefesto se puso a la tarea.
La obra consumía días y noches de esfuerzo y dedicación. No podía tener defecto alguno: debía ser un guardián invencible.
Al cabo de largo tiempo, Hefesto llamó al rey para entregarle el fruto de su esfuerzo: un enorme gigante de bronce. Su nombre era Talos. Este podía arrojar grandes cantidades de piedras a largas distancias. Si las piedras no bastaban, el gigante podía encender su cuerpo metálico hasta tornarlo incandescente. Entonces se lanzaba sobre el transgresor de las órdenes reales con todo su peso y el calor insoportable de su bronce.
Existía, no obstante, un problema que el gran ingenio había podido solucionar: quedaba en la pierna del gigante una venita que si fuera alcanzada provocaría la muerte del guardián. No obstante, no sería fácil herir en este punto vulnerable, que estaba defendido por un mecanismo de protección cerrado con llave.
Satisfecho con la obra del dios, Minos regresó a Creta, llevándose consigo al gigante de bronce. Apenas llegó mandó apostarlo junto a las murallas y licenció a los vigilantes humanos.
Nadie osaba enfrentar la fuerza invencible de Talos. Ni intrusos ni fugitivos se aventuraban a trasponer los límites de Creta. La paz reinaba en la isla. Y el rey Minos cuidaba del gobierno con gran tranquilidad.
Hasta que un día llegó a Creta una mujer: Medea, la hechicera. Con sus mañas y encantos descubrió donde la vena fatal, abrió el mecanismo que la protegía y la desgarró. Así acabó con la seguridad de las murallas y puso término a la vida del gigante Talos, hijo u obra de Hefesto." (Versión de la Enciclopedia de Mitología Salvat)


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