lunes, 16 de abril de 2018

EL MITO DE CALISTO: DE PRINCESA A CONSTELACIÓN (O EL ORIGEN DE LA OSA MAYOR) (MITO - VERSIÓN 1)

Jupiter y Calisto. Jacobo Amigoni

Zeus estaba otra vez enamorado: Calisto era el nombre de la amada, muy dulce y muy hermosa.

Cuando Hera supo de la aventura, se enfureció. Y mayor su fue su rabia al notar la singular hermosura de su rival. Una vez más elaboró planes de venganza.

No encontró nada mejor para castigar a la otra que quitarle la belleza, transformándola en un animal feo y feroz, que a todos causara aversión y terror. Tras mucho pensarlo, la metamorfoseó en una osa.
Bajo tal forma la pobre Calisto trataba de aproximarse a la gente para contarle de su triste destino y suplicarle ayuda. Todos veían en ella un animal peligroso y atemorizados se alejaban, tomando amenazadores rugidos por lo que eran dolorosos lamentos.

Durante mucho tiempo, Calisto insistió en hacerse entender. Fina
lmente, aceptó la imposibilidad de continuar conviviendo con los seres humanos y emprendió el camino a la más tupida selva que existía en aquella región.

En la oscuridad del bosque se oían murmullos, ladridos, gritos. Había fieras desconocidas. Canes veloces. Cazadores ávidos. Amenaza de muerte a cada paso. Calisto no sabía defenderse: no estaba habituada reconocer los sonidos del peligro; no sabía escabullirse entre los árboles en busca de escondrijos ni conocía las malicias de la lucha.

Despavorida huía en todas direcciones, sin noción del rumbo ni de los riesgos. Y seguía huyendo, confiada en el puro azar. Cierto día las miradas de la osa se cruzaron con las de un joven cazador. En el mismo instante, Calisto reconoció en él a su hijo.

Las constelaciones Osa Mayor y
Osa Menor
Olvidándose de su condición animal, avanzó ansiosa hacia él, deseosa de abrazarlo después de tantos años.

El joven, sin embargo, tuvo miedo, no sabía de la metamorfosis. Retrocedió. Se protegió. Armó el arco y preparó el golpe.

El gran Zeus veía todo. Y para evitar el matricidio, en un solo gesto levantó animal y cazador y los levantó al cielo. Allí quedaron en lo alto transformados en estrellas: la Osa Mayor y la Osa Menor.




(Versión Enciclopedia de Mitología Salvat)

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