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martes, 3 de abril de 2018

ARTEMISA

SINOPSIS

Diana cazadora (Diana de Versalles 325. a.C.)
Museo Louvre. Paris
Una de las doce divinidades del Olimpo. Según la tradición es hija de Zeus y Leto, y hermana gemela de Apolo. Junto a su hermano nacieron en la isla de Delos, pero ella eligió vivir en la Arcadia. En esta región silvestre y montañosa se entregaba a su mayor pasión: la caza. Su séquito estaba formado por sesenta Oceánidas y veinte ninfas. Era caracterizada como una diosa de carácter fuerte y vengativa, preocupada siempre por preservar su castidad, uno de sus mayores atributos. Como cazadora siempre estaba dispuesta a lanzar sus flechas en contra de todos aquellos que la insultaban a ella o a su madre. Una muestra de esto se observó cuando junto con su hermano Apolo, exterminaron a los hijos de Niobe, que se jactaba de tener mayor prole que Leto. Asimismo, participó del combate contra los Gigantes y con ayuda de Heracles mató a uno de ellos. Durante el ciclo troyano, apoyo a las tropas troyanas y salvó a Ifigenia, hija del jefe griego Agamenón, justo en el momento en que iba a ser inmolada. Los mayores castigos de Artemisa, sin embargo, estaban reservados a aquellos que osaran atentar contra su virginidad. Por ejemplo, cuando el cazador Orión intento seducirla, esta le envió un escorpión que lo picó mortalmente. En otra ocasión convirtió en ciervo al cazador Acteón que terminó siendo devorado por sus perros. Según una versión, además, metamorfoseó en osa a Calisto por dejarse seducir por Zeus. En la ciudad de Táurida, Artemisa aparece como una diosa cruel, a quien se le sacrificaban extranjeros. Bajo esta forma, era representada en un carro arrastrado por dos toros, con una antorcha en la mano y una luna en cuarto creciente sobre la cabeza. El más famoso de sus santuarios se encontraba en la ciudad de Efeso, donde, a diferencia del resto de ciudades, se le consideraba como diosa de la fertilidad; con sus múltiples senos nutría a los hombres y a la tierra. No obstante, la mayoría de veces su imagen es la de una mujer joven que vive en el campo acompañada de su ciervo y que se dedica a la caza. Los romanos la conocieron con el nombre de Diana.

ORIGEN


Diana, la cazadora (1560-1570)
Escuela de Fontanableu. Museo de Louvr
e

La diosa Artemisa tiene un origen controvertido. Según algunas versiones, derivaría de una primitiva diosa de la época arcaica, a quien Homero denomina Potnia Theron ("la señora de los animales salvajes"). En nombre de la diosa se inspiró probablemente en Artemisa de Efeso, aunque cabe resaltar que el carácter de esta diosa es totalmente diferente al de la Artemisa griega. Por un lado, la diosa de Efeso era representada con una ceñida falda repleta de pequeños torsos de animales y en su pecho se observaba un racimo de senos, símbolo de fecundidad. Es probable que a esta divinidad la conocieran los helenos cuando llegaron a Grecia, Creta y Asia Menor. No obstante, el culto con que era venerada por los antiguos egeos e hititas -polígamos y poliándricos, ricos en emblemas sexuales, ritos agrícolas y diosas de la fertilidad- se contraponía con la organización socio-cultural de los griegos, monógamos y patriarcales. Cuando se dio el contacto entre ambos sistemas sociales, parece haber tenido preponderancia el de los helenos y la diosa, que poseía como característica esencial la fertilidad, terminó por asimilarse como una diosa virgen, una virgen cazadora. 



EPÍTETOS
Artemisa. Anton Raphael Mengs

Homero se refiere a ella como Artemis Agrotera, como diosa protectora de los cazadores.

No obstante, el principal atributo de la diosa es Potnia Theron ("la diosa de los animales") que es un término que haría referencia a una antigua divinidad asociada a la caza y el cuidado de los animales.


Otro culto bastante conocido fue el de Artemisa Braurón en el que niñas de cinco a diez años participaban, las cuales estaban disfrazadas de osas, hecho por el cual se les llamó arktoi (osas).


En Delos, se le denominaba Locheia como protectora de las madres y parturientas. En esta región, también se le llamaba Cintia (del monte Kyntos en Delos) y Delia (natural de Delos).


Otro epíteto que poseía es el de Eypraxia que significa protectora de nacimientos.

A veces, se le identificaba como Febe, equivalente femenino de su hernano Febo (Apolo):


ADEMÁS.
Diana cazadora.
Gastón Casimir
Saint Pierre.
  • La caracterización que nos ha llegado de Artemisa -como hija de Zeus y Leto, hermana melliza de Apolo- corresponde recién al periodo clásico (siglo V. a.C.)
  • En algunas representaciones Artemisa porta una luna o una corona lunar en la frente
  • El carro de Artemisa estaba hecho de oro y era tirado por cuatro ciervos de cornamenta dorada.
  • Pese a que su culto logró diferenciarse, Artemisa algunas veces se le confunde o asocia con Ilitia (diosa de los partos) o Selene (diosa griega de la Luna).
  • Se considera que Artemisa nació antes que su hermano, Apolo, y que incluso ayudo a su madre a dar luz a este.
  • Se cuenta que a los tres años, Artemisa pidió a su padre, mientras estaba sentada en sus rodillas, que le concediese siete deseos: permanecer siempre virgen; tener multitud de nombres para diferenciarse de Apolo; ser la Phaesporiao ‘Dadora de Luz’; tener un arco y flechas, y una túnica hasta las rodillas para poder cazar; tener sesenta «hijas de Océano», todas de nueve años, para su coro; y veinte ninfascomo doncellas para cuidar de sus canes y su arco cuando descansase. No pidió que se le dedicase ciudad alguna sino gobernar sobre las montañas, y también el poder de ayudar a las mujeres en los dolores del parto.
    Diana cazadora.
    Guillaume Seignac
  • Es probable que el nombre de Artemisa derive del término ilirio artos que significa "oso". Un relato narra que un oso solía visitar la ciudad de Braurón. Al verlo llegar, como se le veía apacible, la gente solía darle de comer hasta que un día perdió el control y este mató a una niña. El hermano de esta, al enterarse de lo sucedido, le dio muerte al animal. La narración finaliza con Artemisa enfurecida por la muerte del animal y su pedido de que todas las niñas del lugar debían trabajar en su templo como osas, a manera de expiar el fallecimiento del animal.
  • Artemisa obtuvo su arco y sus flechas por primera vez de los Cíclopes, tras haberlos pedido a su padre. 
  • El arco de Artemisa también se convirtió en testigo del juramento de virginidad de Calisto. En el culto posterior, el arco se convirtió en símbolo de la luna creciente.
  • El ciervo, el ciprés, el arco y las flechas plateadas así como la Luna le estaban consagrados a Artemisa.
  • A esta diosa se le atribuían las muertes súbitas, sobre todo, las ocurridas durante los partos. 
  • Diana cazadora. Pedro Pablo RubenS
  • Existe un vínculo entre Artemisa y la abeja. Es más, una divinidad-abeja de tiempos remotos pudo en algún momento asociarse a Artemisa.
  • Según una versión, Artemisa fue quien mandó el  jabalí que mató a Adonis, debido a que este se habría jactado de ser mejor cazador que ella.
  • Son diversas las versiones que se narran sobre la relación entre Artemisa y Orión; no obstante, la mayoría tienen en común la muerte del cazador, producto de la picadura de un escorpión.
  • Calisto era una de las jóvenes que estaba al servicio de Artemisa y, por ende, había hecho un voto de castidad. No obstante, debido a que fue seducida por Zeus -o Apolo- no pudo cumplirlo. En castigo fue trasformada en una osa. Al morir fue transformada por Zeus en la Osa Mayor.
  • Los Alóadas eran un par de gigantes -Oto y Efialtes-, hijos de Poseidón, que intentaron capturar el Olimpo. Estos lograron secuestrar a Ares y le mantuvieron preso en una vasija de bronce encadenado durante trece meses. ​ El dios de la guerra solo fue liberado cuando Artemisa se ofreció a acostarse con Oto, lo que hizo que Efialtes sintiera envidia y pelearan. La diosa se transformó en cierva y huyó saltando entre ellos. Los Alóadas, que no querían dejarla escapar, arrojaron las lanzas y así cada uno mató al otro.
    Artemisa de Efeso.
    Siglo II d.C.
    Templo de Efeso.
  • Durante la Guerra de Troya, Artemisa castigó a Agamenón debido a que este había matado a un ciervo sagrado en la arboleda sagrada y porque alardeaba ser mejor cazador que la diosa. Artemisa entonces calmó los vientos e impidió que las tropas aqueas pudieran navegar. Solo el sacrificio de la hija de Agamenón, Ifigenia, logró apaciguar a la diosa -en la versión más conocida este sacrificio no llega a concretarse e Ifigenia es rescatada y convertida en sacerdotisa de la diosa lunar.
  • Una de las pléyades, Taigete, era perseguida por Zeus. Para evitar que este la alcance le rezó a Artemisa. La diosa entonces transformó a la pléyade en una cierva, pero Zeus, igual la violó cuando esta se encontraba inconsciente. De la unión de ambos nacería Lacedemón, el mítico fundador de Esparta.
  • El Templo de Artemisa en Efeso, considerada como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, está curiosamente dedicado a Artemisa, pero de Efeso -la de muchos pechos- que es diferente a la representación clásica que se tiene del personaje.

domingo, 11 de marzo de 2018

CALCAS


Fresco del s. I d. C. procedente de la Casa del Poeta Trágico (Pompeya)
y conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Napoles: 

Odiseo y Diómedes traen a Ifigenia ante Calcas.
A la izquierda, junto a la estatuilla de Artemisa, Agamenón llora impotente.
SINOPSIS

Calcas (o Calcante) es considerado uno de los grandes adivinos de la mitología clásica, siendo relevante, sobre todo, durante el denominado Ciclo Troyano. Según la tradición era originario de Micenas o Megara e hijo de Testor y descendiente de Apolo, que le concedió el don de la profecía. Se decía que conocía el pasado, el presente e interpretaba el futuro por el vuelo de los pájaros. Elegido por los aqueos como adivino oficial para la expedición a Troya, predijo que la lucha sería larga; aconsejó el sacrificio de Ifigenia para aplacar la cólera de Artemisa y reveló que Ilión (Troya) no caería sin la presencia necesaria de Aquiles y Filotectes. Asimismo, fue quien le reveló a Odiseo donde Tetis ocultaba a Aquiles para que no lo llevasen a la guerra, recomendó a Agamenón devolver a Criseida a su padre y hasta habría sugerido la construcción del caballo hueco de madera. Una vez caída Ilión, fue a Colofón, en las costas de Jonia donde se topó con Mopso, adivino con quien compitió y que demostraría ser superior a él. Tal como le había profetizado un antiguo oráculo, Calcas encontraría la muerte cuando encontrase un adivino más hábil, motivo por el cual moriría tras este encuentro.

ADEMÁS

Si bien en alguna versión es Calcas quien aconseja la construcción del caballo de madera, en la más conocida es Odiseo quien es el gestor de esta idea.

Mopso, el adivino con quien rivaliza Calcas, es descendiente (nieto) de otro gran adivino: Tiresias.

Luego de observar cómo una serpiente subía a un árbol y devoraba a nueve pajarillos y su madre, Calcas pudo saber que la Guerra de Troya duraría diez años.

Sobre la rivalidad de Calcas y Mopso en un relato se cuenta que el rey de Licia se preparaba para una expedición guerrera. Mopso se pronunció en contra; Calcas, a favor. El rey fue derrotado, Mopso ganó prestigio y Calcas se suicidó.

En alguna versión, Calcas conocía por un oráculo el día de su muerte. Llegado el día, no obstante, al ver que no moría fue víctima de un ataque de risa, lo que le provocó una asfixia que terminaría por matarlo.

El don de la profecía fue entregado a Calcas por Apolo -así como este se lo otorgó también a Heleno y a Casandra.


sábado, 10 de marzo de 2018

ORFEO

Orfeo y la lira (1891) Franz Von Stuck
Orfeo es uno de los más conocidos personajes de la mitología griega. Destaca en el imaginario popular por sus dotes como músico y poeta. Se dice que con su canto podía domar a la naturaleza y fascinar animales, plantas e, incluso, hasta las piedras. De origen tracio, se le considera hijo de Eagro o del dios Apolo con una musa -esta podría ser Calíope, Polimnia o Urania, según diversas tradiciones-. Participó del viaje de los Argonautas. Con su arte, consiguió mover la nave Argo, paralizada por una fuerza misteriosa. Durante el viaje, asimismo, estimuló a los marineros con su música e impidió que oyeran el canto de las sirenas. Entre las leyendas relativas a Orfeo, la más célebre se refiere a su unión con Eurídice, el gran amor del artista. Cuando esta murió, su canto logró convencer a las divinidades del infierno de que esta volviese al mundo de los vivos. No obstante, debido a un error de último momento -el no haber resistido mirarla antes de salir del mundo de los muertos- impidió que consiguiese su cometido. Al regresar del mundo de las sombras, inconsolable por la pérdida de Euridice, Orfeo se puso a vagar por toda Grecia, llorando la muerte de su esposa. Se dice que muchas mujeres quedaron enamoradas de él, pero rechazó a todas. Las bacantes, enfurecidas por su desdén, lo despedazaron a orillas del río Hebro, en Tracia. Llevadas por las aguas, la cabeza y la lira del poeta fueron a dar a la isla de Lesbos, donde los habitantes del lugar o las Musas, según otra versión les dieron sepultura.



Orfeo y Euridice. Federico Cervelli

ADEMÁS: ALGUNOS DATOS ADICIONALES SOBRE ORFEO

Algunos especialistas le atribuyen la invención de la lira; para otros, solo perfeccionó este instrumento: él habría aumentado su número de cuerdas de siete a nueve, ya que este es el número de las musas.
El poeta Píndaro se refiere a Orfeo como "el padre de los cantos".

Mientras Orfeo estuvo en los Infiernos, consiguió que cesen las penurias de los condenados: Sísifo dejó de empujar su roca; la rueda de Ixión dejó de girar; Tántalo no sintió hambre ni sed; las Danaides interrumpieron su inútil tarea de llenar un barril sin fondo.


Según una versión recogida por Pausanias, Orfeo obligaba a los maridos de las mujeres de Tracia a que lo siguieran en sus viajes. Por eso, lo mataron luego de embriagarse con vino y, por ello, se estableció la costumbre de que los hombres salieran a combatir tras haber bebido.
Según una tradición, la tumba de Orfeo estaba en la embocadura del río Meles, en Asia Menor. Tras la muerte del poeta, una peste habría asolado a Tracia. El oráculo habría anunciado a la población que la calamidad era un castigo por el asesinato de Orfeo. Para librarse de ella, debían encontrar la cabeza el poeta y rendirle honras fúnebres. Al cabo de intensas búsquedas, unos pescadores hallaron la cabeza a orillas del río Meles.

Orfeo. Césare Gennari

Según una leyenda tesala, el oráculo de Baco afirmó que si las cenizas del poeta viesen la luz del sol, la ciudad de Léibhera, en Tesalia, donde se encontraban, sería devastada por un cerdo. Los habitantes de la zona no creyeron en la profecía. Pero una tarde verano, un pastor que dormía sobre la tumba del poeta se puso a cantar. Al oírlo, los campesinos abandonaron sus labores y corrieron hacia la tumba. La multitud acabó derribando las columnas del monumento y el sarcófago apareció. A la noche siguiente, una violenta tempestad cayó sobre la ciudad, lo que provocó el desborde del río Sys (cerdo en griego). Varias casas de Léibhera se hundieron bajo la furia de las aguas, cumpliendo así la profecía.

En el mundo griego, se consideraba a Orfeo no solamente como un personaje mítico, sino como a un autor literario real, de carne y hueso. Existen algunos cantos e himnos que son atribuidos a él (por ejemplo, la Argonáutica órfica).

No es un dato muy conocido, pero Orfeo, al parecer, practicaba las artes mágicas, en particular la astrología.

Según algunas versiones,  la lira de Orfeo fue transformada en constelación por Zeus o dedicada a Apolo.

Orfeo era venerado como inspirador de una religión que llevó su nombre: el orfismo.

sábado, 3 de marzo de 2018

APOLO Y DAFNE (MITO)


Apolo y Dafne (1622 aprox.) Lorenzo Bernini.
Galeria Borghese en Roma
Existía una hermosa ninfa solitaria que un día juró no pertenecer jamás a varón alguno. Su nombre era Dafne. Ella gustaba de pasear por los bosques, recogiendo frutos silvestres o tejiendo guirnaldas con las flores del campo.
Un día, la bella ninfa fue sorprendida por Apolo en un claro de bosque. El dios luminoso envuelto en la espesura de unas hojas escuchó su canto, observó su suave perfil recortarse contra el verdor de las plantas. Había quedado prendado de la hermosa criatura.
Al notar su presencia, la doncella abandona la guirnalda que estaba tejiendo y deja de cantar. De un salto se levanta e inmóvil por el susto, mientras busca con ojos aterrados un escondite a su alrededor.
Apolo y Dafne (1908)
John William Waterhouse

El dios se dirige hacia la ninfa: con encantadoras palabras pretende someterla, pero Dafne lo rechaza, no quiere oír falsas promesas de amor y aparta como puede las manos que se le acercan, procurando zafarse.
Entonces la ninfa se echa a correr. Suplica en su desesperación alguna ayuda divina, pero nadie parece responder a su llamado.
Apolo, dios de la luz y de las Artes, veloz en su precipitación no tarda en alcanzarla. Siente el suave perfume que exhala el cuerpo agitado de la ninfa, observa su rostro temeroso. Y sonríe.
Dafne ya no tiene escapatoria. Vuelve a pedir la ayuda de los dioses, pero esta vez alguien la oye. Es su padre, Ladón, el dios río. De inmediato, el cuerpo de la ninfa es cubierto por una corteza nudosa que se hace rígida y se tiñe de oscuro. Sus uñas delicadas se alargan en gajos y hojas multiplicados con mágica velocidad. Sus cabellos se transforman en un denso follaje. El cuerpo de Dafne queda convertido en un tronco, fijo en el mismo lugar en que comenzó a transformarse, con raíces hundidas en la tierra. La ninfa ahora permanece allí, inmóvil y silenciosa.
Apolo y Dafne (1615 aprox.) Francesco Albani

Apolo abraza tristemente al árbol que hace unos instantes fuera una ninfa. Llámala por su nombre, Dafne, que en griego significa laurel, y entre lágrimas declara que ese árbol será consagrado a su culto. Sus hojas serán destinadas a la purificación y guirnaldas tejidas con ellas servirán para coronar a los vencedores en artes, deportes y batallas.


martes, 6 de febrero de 2018

DOS VERSIONES DE ORIÓN (MITO)

Pintura de Daniel Seiter de Diana sobre el cuerpo de Orión,
antes de su ascensión a los cielos, (1685).

Millares de estrellas adornan el cielo, inmenso escenario donde todas las noches dos constelaciones repiten la misma escena: Orión, el cazador, huye del Escorpión que nunca logrará alcanzarlo.
Dicen algunos poetas que antes de brillar en lo alto del cielo, Orión había sido un cazador de gran porte, hermoso y dotado de fuerza extraordinaria. Según algunas versiones sería hijo de Euriale y Poseidón. O de Hireo, o tal vez de la Tierra. No se sabe con certeza.
Cuentan que Artemisa, la virgen perpetua, lo vio en una cacería y se enamoró perdidamente de él en ese mismo instante. Y le habría entregado ese amor, tanto tiempo reservado, a no ser por la trágica intervención de Apolo. Este, movido por los celos fraternos, o preocupado simplemente por resguardar la castidad de su hermana, decidió separarla de su amado.
En un hermoso día de sol, Orión se bañaba en el mar, huyendo del calor excesivo. Confiando como siempre en su destreza y en la propia fuerza natural, poco a poco se fue alejando de la playa, hasta convertirse en una pequeña mancha oscura sobre las ondas distantes.
Cerca pasaban Artemisa y Apolo. Conversando, riendo y jugando con la alegría que unía a los dos hermanos. Pero en el cerebro de Apolo iba creciendo una sola idea: sabe el dios que aquella cabeza vista a lo lejos es la de Orión. Simulando total inocencia, desafió a Artemisa a acertar con una fleche en el blanco aparentemente inmóvil que apenas se alcazaba a ver en la línea del horizonte.
La bella cazadora no desconfió. Feliz de demostrar una vez más su habilidad con el arco y la flecha, acepta el desafío. Con emoción distiende el arco. Y la saeta lanzada, hiere mortalmente a Orión.
Minutos después, traído por las olas, llega a la playa el cuerpo del infeliz cazador.

La constelación de Orión
Nada pudo consolar a Artemisa. Con el hermoso rostro bañado en lágrimas, se dirigió a Zeus y le imploró que transformase a su amado en una constelación, ya que no podía hacerlo revivir. Con un gesto mágico, Zeus, fragmentó el cuerpo de Orión en innumerables estrellas que fueron lanzadas al cielo.

Otros poetas cuentan la historia de una manera diferente. Un día, solos en la isla de Quíos, el cazador habría intentado violar a Artemisa.
Celosa de su virginidad y profundamente irritada por el atrevimiento de Orión, la diosa con un ademán hizo surgir un escorpión que, por orden suya, picó al joven, lo que le causó de inmediato la muerte.

Orión y el escorpión fueron transformados en constelaciones. Muy lejos, en el cielo, la escena se sigue repitiendo todas las noches.

TIFÓN, EL MONSTRUOSO HIJO DE HERA (MITO)

Escultura de la serpiente Tifón

Solo, sin concurso de su esposa, el gran Zeus había traído al mundo una hija: Atenea, la diosa guerrera.
Al verla entrar en el Olimpo, altiva y bella, el corazón de Hera se estremeció. Contuvo su ira al sorprender en las miradas de los demás dioses la luz de la admiración que su hijo Hefesto, infeliz y deforme, a pesar de ser el fruto legítimo de su matrimonio. ¿Cómo había podido su esposo engendrar solo una criatura tan magnífica, mientras que unido a Hera había concebido un ser tan feo y deforme?
Las palabras de Hera , dichas en alta voz, sacudieron la sala como una tempestad y llegaron a los oídos del poeta Homero, quien cuidadosamente registró: “Terrible y astuto Zeus –dijo ella-, ¿cómo osaste dar a luz a Atenea?, ¿no podría haber sido yo quien te diera esa hija? ¡Ahora voy a hacer algo para tener un hijo que se distinga entre los dioses! Y lo hago sin avergonzar tu lecho y el mío, pero también sin ti. Me alejaré de tu compañía y de los demás dioses”
Así habló airada y se alejó. En un lugar distante y solitario, despojándose de su orgullo, dirigió súplicas al Cielo y la Tierra, y a los Titanes del mundo subterráneo: “Escuchadme todos, y dadme un hijo…”
Tanto imploró y con tanto ardor que finalmente fue oída. Gaia (la Tierra) comenzó a estremecerse y en ese instante la diosa se sintió grávida.
Pero concebir un hijo sin la intervención de su esposo no bastaba para vengarse de él. Necesitaba rechazar al esposo. Negarle caricias y amor. Relegarlo a la soledad.
Pasaba la mayor parte su tiempo en los santuarios a ella dedicados. Y los meses transcurrieron lentamente hasta que la gravidez llegó a su fin. La diosa estaba ansiosa por abrazar al hijo que sería obra enteramente suya, fruto exclusivo de su vientre.
Detalle de vasija griega que representa
a Zeus luchando contra Tifón
El nacimiento fue decepcionante. El resultado de esa concepción solitaria y amarga no se asemejaba ni a un dios ni a un mortal. Era un monstruo, una peligrosa serpiente que vomitaba fuego: Tifón.
Sin poder librarse del rayo, Hera regresó al Olimpo. Pero lo llevó consigo y se cubrió de vergüenza. Tifón no dejaba en paz a los dioses. Se rebeló hasta contra el gran Zeus, reclamándole de manera terrible una esposa divina que le hiciera compañía.
Como la presencia de Tifón importunara cada vez más a las divinidades, Zeus lo derrotó y acabó
por enviarlo a Delfos, donde compartiría con la serpiente Pitón la custodia del oráculo.
Mucho más tarde, cuando el dios Apolo exterminó a Pitón, atrajo hacia al mar al hijo de Hera. En el fondo de las aguas, el monstruo permaneció prisionero por el resto de los tiempos. Los hombres antiguos creían que cuando se enfurecía convulsionaba la superficie del suelo y hacía entrar en erupción el Etna, sembrando terror en los campos de la isla de Sicilia. En adelante, cada vez que se observa una columna marina que se eleva se le atribuirá a Tifón tal portento.


lunes, 22 de enero de 2018

HESTIA

Hestia Giustiniani.
Estatua en mármol. Museo Torlonia

Simbolizando siempre algún fenómeno natural, un hecho social o una reflexión sobre el mundo o la vida, la mitología grecorromana englobaba gran número de dioses. Entre ellos, resaltaban las divinidades relativas a la familia y a la patria: Hestía (Vesta), los Lares, los Penates y los Genios, cada una dotada de características específicas, pero todas relacionadas con la protección de las comunidades o grupos sociales.

Hestía (en griego antiguo Ἑστία Hestía) es una divinidad del fuego, como Hefesto (Vulcano), el dios artesano, o el titán Prometeo, que también simbolizaban ese elemento. Pero, mientras Hefesto representa al fuego no domado, el elemento ígneo en sus manifestaciones subterráneas, y Prometeo el fuego del que el hombre se apoderó como condición de autonomía, Hestía es el fuego doméstico, el fuego del hogar y del altar, que proporciona calor y cuece los alimentos para los hombres o los sacrificios para los dioses, y que fortalece la unidad familiar. La misma palabra “hestía” es la traducción de ese  sentido funcional del fuego: en griego quiere decir “hogar”.
Hestia. Cerámica ateniense en rojo (S. V a. C.)

La divinidad del fuego doméstico se encuentra, bajo diferentes denominaciones y con cultos diversos, en todos los pueblos de lenguas indoeuropeas. Entre estos, el culto del hogar parece haber señalado el paso de la condición de nómades a sedentarios.

La figura  de Hestía no aparece en Homero (siglo IX a.C.), aunque el poeta menciona la santidad del hogar. Quien primero habla de ella es Hesíodo (VIII a.C.), en su Teogonía, donde la diosa es citada como hija de Cronos (Saturno) y Rea (Cibeles) y por lo tanto como hermana de Zeus (Júpiter), Hades (Plutón), Poseidón (Neptuno), Hera (Juno) y Deméter (Ceres).

El sacrificio a Vesta (1771) Francisco de Goya
Como representa el poder purificador del fuego, ella es conocida míticamente como una joven casta. Se cuenta que tras la guerra contra los Titanes, Hestia fue cortejada por Poseidón y por Apolo pero juró sobre la cabeza de Zeus que permanecería siempre virgen, evitando así la primera disputa entre dioses olímpicos. El rey de los dioses le correspondió cediéndole la primera víctima de todos los sacrificios públicos y los lugares preeminentes de todas las casas.

Primogénita de la pareja Cronos-Rea, recibe así las primicias de todos los sacrificios. Se le solía sacrificar una ternera de menos de un año. En el culto, personifica sobre todo al fuego del hogar, el centro de la casa, en torno al cual se reunía la familia. Simboliza el concepto de morada estable, lugar donde convergen todos los miembros de un clan, y donde los dioses protectores de la estirpe tienen su sede. También es a su alrededor donde las familias celebran sus fiestas y sus ritos de nacimiento, matrimonio, etc., y acogen a los huéspedes, los extranjeros, los caminantes y los mendigos.

Hestía no protege solamente el lar u hogar privado, sino también a la ciudad (el lar común), cuyo fuego sagrado es conservado cuidadosamente. En las ciudades griegas, la “hestía” publica era colocada en el pritaneo, casa de la ciudad, lugar de reunión de los representantes de las tribus, centro político de la región.

Cuando un grupo de ciudadanos partía con el propósito de formar una nueva patria, colonia de la ciudad-madre, llevaba consigo una parte del fuego del pritaneo, para encender con él el lar público de la nueva fundación. En ocasión de la fusión de villas en una sola, se encendía la “hestía publica” que era el símbolo del centro político y religioso de la confederación recién formada.

Su culto fue siempre simple, despojado de refinamientos. En todos los ritos era costumbre sacrificar a Hestía tanto al principio como al fin de las celebraciones. Su equivalente romano es Vesta aunque difiere de esta última tanto en atribuciones como importancia ( véase Vestales)






sábado, 24 de septiembre de 2011

¿QUIÉN FUE EL MAESTRO MÁS FAMOSO DE LA MITOLOGÍA GRIEGA?

La educación de Aquiles (1772) de James Barry. En el cuadro
se observa al centauro Quirón impartiendo lecciones a
Aquiles, su joven pupilo.
Curiosamente, cuando nos preguntamos quién fue el maestro más famoso dentro la mitología greco-romana damos con que no es Hermes, el dios mensajero poseedor de innumerables habilidades, ni Apolo, que podía tener atributos tan diversos como el dar oráculos o ejercer la medicina. El maestro más importante dentro de la cosmovisión griega no es un dios ni mucho menos un mortal, sino un centauro: el noble Quirón.
 Mezcla del ímpetu característico del animal así como de la racionalidad humana, los centauros –estas criaturas mitad hombre , mitad caballo- son descritos en la mitología en algunas ocasiones como seres bárbaros o crueles; no obstante, también hay algunos que se presentan como amigables y conviven con el hombre.  Vivían estos en su mayoría en la región montañosa de Tesalia y se creía, en la versión más popular, que descendían de la unión de Ixión y una nube. En el caso de Quirón, sin embargo, no pasa lo mismo. A él se le presenta como hijo de Cronos (Saturno) y de Filira, una oceánida. Al momento de nacer, su padre habría decidido que aunque centauro, su hijo no sería cruel o violento como los de su especie sino todo lo contrario: inteligente, sabio, gentil y virtuoso. Desde entonces, Quirón vivirá en la montaña, corriendo libre y cazando, siempre protegido por su padre. Este mismo es el que hace despertar en su hijo la curiosidad por las estrellas, la medicina, la poesía y la esencia de las cosas y las criaturas. Siendo mayor, se convertirá en médico y consejero de héroes como Heracles o Peleo. Este le confiará la educación de su hijo Aquiles.

 Otros de sus discípulos conocidos fueron Céfalo, Asclepio, Odiseo, Peleo, Telémaco, Cástor y Pólux,  Meleagro, Eneas y Jasón.

 Ah… algunos consideran que además de ser ayo de muchos príncipes y reyes griegos, Quirón también fue el primer veterinario así como el centauro que figura en la constelación de Sagitario. Espero les haya sido de utilidad. Hasta la próxima…

lunes, 19 de septiembre de 2011

DIONISIO

SINOPSIS
Baco de Miguel Ángel
Dios del vino y la embriaguez; el éxtasis y el delirio, la vendimia y la fertilidad. Fue conocido como Baco por los romanos. Su leyenda es compleja porque reunió elementos tomados de Grecia y de los países vecinos. Hijo de Júpiter y Semele, fue educado por las Ninfas en el valle de Nisa. Ya adulto, descubrió la vid y su empleo. Enloquecido por Zeus, anduvo errante por Egipto, Siria y Frigia, donde la diosa Rea lo inició en su culto. Enseñaba a los hombres a cultivar la vid y a hacer el vino. Fatigado de tantos viajes, volvió a Grecia y recuperó la razón gracias a Cibeles. En Tracia fue mal recibido por el rey Licurgo, al que castigó severamente. Luego conquisto la India por la fuerza de sus armas y su poder místico. Viajaba en un carro tirado por panteras y adornado con ramas de vid y de hiedra. Lo acompañaba un cortejo de sátiros, Silenos y Bacantes. Vuelto a Beocia, introdujo las Bacanales en Tebas, donde el rey Penteo se opuso a su culto. Como de costumbre, se valió del vino para imponerse: embriagó a las mujeres y éstas mataron al rey. En Orcomene, donde reinaba Minias, trató de convencer al pueblo de unirse a la comitiva del vino. Las hijas del rey, Alcatoe, Arsipe y Leucipe, se negaron a acompañarlo y fueron cruelmente castigadas. Estando en una playa, Baco fue raptado por piratas, a los que transformó en delfines; sólo se salvó Acetes, que se opuso a sus compañeros. Visitando Naxos, su isla favorita, encontró a Ariadna, a la que desposó. Tras muchas aventuras, accedió a la asamblea Olímpica. Descendió a los infiernos y recuperó a Semele, su madre, llevándola a la comunidad divina con el nombre de Tione. Los griegos lo consideraban protector de las bellas artes, es especialmente del teatro. A Dionisio le estaban consagrados el toro, la serpiente, la hiedra, la hoja de parra y el tirso.

ORÍGENES:
Ánfora ática con representación
de Dionisio, un sátiro y una ménade.
540-530 a.C. Musée du Louvre,
Paris.
Baco fue el  nombre dado por la tradición romana a Dionisio (del griego Dionisios, “el Zeus de Nisa), dios del vino y de la exaltación, de la vendimia y el éxtasis. Proveniente de Oriente, dominó toda Grecia, llegando a ocupar en el Olimpo un puesto de jerarquía. Las leyendas que narran su origen difieren en muchos casos, no obstante, es común en todas las versiones la educación del Dios en el valle de Nisa, bajo el cuidado de las Ninfas, las Musas, los Sátiros, las Ménades (conocidas por la tradición romana como las Bacantes) y de Sileno. Más tarde estas figuras míticas formarían parte de su cortejo –a excepción de las Musas-, al que se le añadirían también Pan y los Centauros. Con este séquito, Dionisio viajaba por tierras griegas difundiendo la alegría y la felicidad.
Con respecto al origen del dios, se sabe que su culto fue tardío. Esto se debió a que Dionisio no fue –a diferencia de Apolo, por ejemplo- un dios griego sino que más bien su adoración provenía de Oriente .   Al no ser un descubrimiento griego, se supone que la vid fue importada al continente europeo desde el Oriente, a través de las islas. Los viajes de Dionisio corresponderían  a esa difusión de la vid a través de tres continentes.

Sus vagabundeos por el mundo han quedado plasmados en un gran número de leyendas, extremadamente variadas. Esta riqueza se debe no sólo a la vasta de popularidad de dios del vino, sino también al hecho de haberle sido incorporadas algunas divinidades extranjeras.
Trunfo de Baco y Ariadna de Carracci.
Para ser aceptada en Grecia, la fisonomía del dios sufrió varias transformaciones hasta llegar a convertirse en Dionisio Zagreo. Inicialmente, se le asimilaron dos divinidades: Sabacio y Basareo. El primero, venerado en Frigia y, según ciertas fuentes, también en Tracia, era una divinidad solar que producía y sustentaba la vida.Se lo representaba con cuernos, y tenía como emblema una serpiente. En su honor se realizaban fiestas nocturnas que recordaban a las de Dionisio, y en las cuales los participantes bebían vino y se entregaban a agitadas danzas. Con el tiempo, Sabacio fue asimilado a Dioniso y las leyendas de las dos divinidades se confundieron. De ahí se origina la tradición que hace de Tracia o Frigia la patria de Dioniso. Cierta variante del mito hace de Sabacio un educador del dios del vino, mientras otra lo da como su hijo.
En cuanto a Basareo, también de origen oriental (lidio), era venerado sobre todo como conquistador, y su identificación con Dioniso podría explicar las victorias de este último en Grecia.
La asimilación de Dioniso al dios cretense Zagreo introduce en su leyenda un elemento nuevo: la pasión. Dioniso Zagreo nace de Zeus y Deméter (Ceres). Los otros dioses, poseídos por los celos, lo despedazaron. Sin embargo Atenea (Minerva) le salvó el corazón, del cual Zeus hizo renacer a su hijo, gloriosamente resucitado a la vida.
EPÍTETOS
    Estatua de Dionisio del tipo Varese,
    esculpida en mármol hacia 150 d.C.
    Copia romana de un original griego
  • Acratoforo, epíteto con el que era designado como dador del vino sin mezclar, y bajo el que se le adoraba en Figaleya (Arcadia)
  • Acroreites, bajo el que era adorado en Sición
  • Adoneo (gobernante), epíteto latino que recibía como Baco
  • Bromio (el que brama).
  • Dendrites (el de los árboles), como poderoso dios de la fertilidad.
  • Dimorfo por el hecho que podía mostrarse como bello o como terrible de acuerdo a las circunstancias.
  • Ditirambo (el de la doble puerta) se usa a veces para referirse a él en las solemnes canciones cantadas en los festivales, y hace referencia a su prematuro nacimiento.
  • Egóbolo (matador de cabras), nombre bajo el que fue adorado en Potnias(Beocia).
  • Eleuterio ( el libertador), también aplicado a Eros.
  • Eneo, como dios de la prensa de vino.
  • Enorches (en los testículos, en alusión a Zeus cosiendo al infante Dioniso en su muslo), otra forma relacionada con la fertilidad en Samos y Lesbos.
  • Esimnetes (gobernante o señor), nombre bajo el que fue adorado en Aroe y Patras (Acaya).
  • Evio, un epíteto que se usa prominentemente en la obra de Eurípides, Las bacantes.
  • Faleno (del falo), garante de la fecundidad.
  • Floios (corteza), como espíritu de ésta.
  • Hierofante, sacerdote del culto.
  • Licnite (el del bieldo) le hacía un dios de la fertilidad relacionado con las religiones mistéricas. El bieldo era un instrumento similar a una pala que se usaba para aventar, es decir separar la paja del grano.
  • Lieo (el que desata), como un dios de la relajación y la liberación de las preocupaciones.
  • Omadio ( que come la carne cruda), sobrenombre de Baco en Quíos.
  • Sukites, protector de las higueras.
  • Yaco, le relaciona con los misterios eleusinos, donde era conocido como hijo de Zeus y Deméter.
En el panteón griego, Dioniso absorbe junto con Zeus el papel de Sabacio, una deidad tracia/frigia a la que se sacrificaba cerámica rota (probablemente para evitar que otra se rompiese en el fuego). En el panteón romano, Sabacio pasó a ser un nombre alternativo de Baco.
Dionisio y Ariadna de Sebastiano
Ricci.
DESCENDENCIA:
A pesar de su carácter festivo, a Dionisio se le atribuyen de manera oficial solamente dos amores: Ariadna, hija del rey Minos y a la cual desposó; y Afrodita, diosa del amor. Con ellas tuvo la siguiente descendencia:
         ·        Con Ariadna: Enopión, Toas, Estáfilo   y Peparethos. 
        ·        Con Afrodita: Príapo
CEREMONIAS Y CELEBRACIONES:
Con el paso del tiempo, Dionisio se convirtió en uno de los dioses más importantes de todo Grecia en cuyo honor se realizaban grandes fiestas. Si bien las celebraciones no eran iguales en todas las regiones donde se practicaban, dos elementos le eran comunes: el carácter orgiástico –interpretado como un intenso sentimiento de plenitud vital, de renovación de la naturaleza, de alegría y de promesa de ricas cosechas- y la presencia de mujeres que, presas del delirio extático, representaban el papel de las Ménades.
Entre las fiestas más importantes dedicadas al dios, tenemos:
·        Las Antesterias, que se realizaban al principio de la primavera y que eran fiestas donde se probaba el vino nuevo.
·        Las Oscoforias, que se celebraban en honor a la unión de Dionisio y Ariadna. Eran fiestas de cosecha.
·        Las Grandes Dionisiacas, realizadas en verano en casi todo Grecia y en las cuales los habitantes de diversas provincias, vistiendo máscaras y trajes hechos con pieles de animales, representaban escenas míticas de la vida de Dionisio. Estas celebraciones están estrechamente ligadas a los orígenes del teatro.
DIONISIO EN EL ARTE:

Para los artistas, Dionisio tuvo fundamentalmente dos aspectos:  como adulto –desde su aparición hasta la consolidación de su culto- y como adolescente –a partir de la primera mitad del siglo V a.C. No obstante, sea representado como adulto, adolescente o, incluso, como un niño, Dionisio aparece mostrando casi siempre sus símbolos: jarras, tazas, uvas y ramas de parra.
Baco de Caravaggio
En el arte helénico, desde tiempos muy remotos la figura de Dionisio ya aparecía en las cráteras. Aquí podía ser representado de diversas formas. Ya sea con cuernos y barba y coronado de hiedra; ya sea de pie, joven y teniendo un cántaro de vino. En el siglo IV a.C., momento en que se dio el gran florecimiento de la cultura griega, Dionisio figura sentado en un trono, con el manto enrollado en el brazo izquierdo, barba corta y cabellos sujetos en la nuca. Con el paso del tiempo, se va imponiendo la imagen del dios desnudo y joven. Para la época alejandrina (siglos IV a.C. – III a.C.), al producirse la declinación de la civilización helénica, se multiplicaron las representaciones del dios joven y embriagado.
En la época moderna, algunos artistas también se ocuparon de la figura de Dionisio; destacan los pintores Sebastiano Ricci, Carraci, Caravaggio o Diego de Velásquez.
Los borrachos o el triunfo de Baco de Velásquez