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domingo, 11 de marzo de 2018

CALCAS


Fresco del s. I d. C. procedente de la Casa del Poeta Trágico (Pompeya)
y conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Napoles: 

Odiseo y Diómedes traen a Ifigenia ante Calcas.
A la izquierda, junto a la estatuilla de Artemisa, Agamenón llora impotente.
SINOPSIS

Calcas (o Calcante) es considerado uno de los grandes adivinos de la mitología clásica, siendo relevante, sobre todo, durante el denominado Ciclo Troyano. Según la tradición era originario de Micenas o Megara e hijo de Testor y descendiente de Apolo, que le concedió el don de la profecía. Se decía que conocía el pasado, el presente e interpretaba el futuro por el vuelo de los pájaros. Elegido por los aqueos como adivino oficial para la expedición a Troya, predijo que la lucha sería larga; aconsejó el sacrificio de Ifigenia para aplacar la cólera de Artemisa y reveló que Ilión (Troya) no caería sin la presencia necesaria de Aquiles y Filotectes. Asimismo, fue quien le reveló a Odiseo donde Tetis ocultaba a Aquiles para que no lo llevasen a la guerra, recomendó a Agamenón devolver a Criseida a su padre y hasta habría sugerido la construcción del caballo hueco de madera. Una vez caída Ilión, fue a Colofón, en las costas de Jonia donde se topó con Mopso, adivino con quien compitió y que demostraría ser superior a él. Tal como le había profetizado un antiguo oráculo, Calcas encontraría la muerte cuando encontrase un adivino más hábil, motivo por el cual moriría tras este encuentro.

ADEMÁS

Si bien en alguna versión es Calcas quien aconseja la construcción del caballo de madera, en la más conocida es Odiseo quien es el gestor de esta idea.

Mopso, el adivino con quien rivaliza Calcas, es descendiente (nieto) de otro gran adivino: Tiresias.

Luego de observar cómo una serpiente subía a un árbol y devoraba a nueve pajarillos y su madre, Calcas pudo saber que la Guerra de Troya duraría diez años.

Sobre la rivalidad de Calcas y Mopso en un relato se cuenta que el rey de Licia se preparaba para una expedición guerrera. Mopso se pronunció en contra; Calcas, a favor. El rey fue derrotado, Mopso ganó prestigio y Calcas se suicidó.

En alguna versión, Calcas conocía por un oráculo el día de su muerte. Llegado el día, no obstante, al ver que no moría fue víctima de un ataque de risa, lo que le provocó una asfixia que terminaría por matarlo.

El don de la profecía fue entregado a Calcas por Apolo -así como este se lo otorgó también a Heleno y a Casandra.


viernes, 30 de septiembre de 2011

EDIPO

Edipo y la Esfinge de Gustave
Moureau
Hijo de Layo, rey de Tebas, y de Yocasta. Advertido por el oráculo de Delfos de que uno de sus hijos lo mataría, Layo abandonó al niño en el monte Citerón. Lo encontraron unos pastores, y, como tenía los pies hinchados, lo llamaron Edipo (término que, en griego, significa “pie hinchado”). Después lo condujeron ante Pólibo, rey de Corinto. El soberano y su esposa Peribea lo adoptaron como hijo. Ya adulto, Edipo oyó de un corintio indiscreciones sobre su origen. Consultó entonces al oráculo de Delfos, que le reveló que mataría al padre y desposaría a su madre. Tratando de evitar el cumplimiento de la predicción, se fue de Corinto, pues creía que Pólibo y Peribea eran sus verdaderos padres. Entre Delfos y Tebas, en un paraje rocoso, tuvo un altercado con un desconocido, a quien mató. Así se confirmó la primera parte del oráculo; el desconocido era Layo. En Tebas, Edipo se encontró con la esfinge, monstruo que proponía un enigma a los viajeros, a los que devoraba al no obtener respuesta satisfactoria. Edipo, sin embargo, descifró la pregunta del esfinge que, decepcionada, se precipitó desde lo alto de una roca. El reconocimiento de su hazaña, Creón, regente de Tebas, le cedió el trono y le concedió la mano de la reina Yocasta. De esa unión incestuosa nacieron cuatro hijos: Eteocles, Polinice, Antígona e Ismena, todos de trágico destino. Después de algunos años de reinado feliz, el héroe vio diezmada por una epidemia a la población de su país. Nuevamente recurrió al oráculo, el que declaró que la peste sólo cesaría cuando fuera expulsado de Tebas el asesino del Layo. El soberano maldijo al asesino y tomó medidas para individualizarlo. Consultó al adivino Tiresias y, a través de sus revelaciones, acabó por llegar a la verdad. Yocasta avergonzada ante el incesto, se ahorcó. Edipo se vació los ojos y, expulsado de la ciudad llevó una vida errante, acompañado solamente por su hija Antígona. Eteocles y Polinice se negaron a interceder en su favor, y él los maldijo. Después de largos viajes llegó al Ática, donde encontró asilo junto a Teseo. Sus hijos y Creón trataron entonces de hacerlo volver Tebas, pues un oráculo había predicho que el país que albergara su tumba sería protegido por los dioses. Edipo, sin embargo, se negó a volver, y murió en Colona, burgo próximo a Atenas. Así aseguró al pueblo ateniense la victoria permanente sobre los tebanos.  

Edipo y la Esfinge. Detalle sobre antigua crátera griega
Edipo y la Esfinge de Jean Dominique Ingres